Tres días de mayo 2026 en Weimar. Pocas ciudades europeas proyectan con tanta intensidad las luces y las sombras de nuestro reciente pasado. En el campo de concentración de Buchenwald, situado a pocos km. del centro de la ciudad, se encuentran los restos del roble de Goethe, quien solia pasear por esas laderas, las del monte Ettersberg. Alli estuvo Jorge Semprún y 250.000 prisioneros más, años después plasmó sus vivencias en el libro La Escritura o la Vida. En el Weimar del siglo XX se redactó la Constitución de 1919, se fundó la Bauhaus, alli vivieron y crearon en los siglos XVIII y XIX Goethe, Schiller, Bach, Liszt, Wagner, Wieland, Herder y Nietzsche. Posteriormente se sucedieron el nazismo y el comunismo, Hitler tenía prelidección por la ciudad y alli se celebró el primer congreso del partido nacionalsocialista, los soviéticos mantuvieron Buchenwald como campo de prisioneros hasta principios de los 50. Pocos años tras la caída del muro, en 1999, fue Weimar Capital Europea de la Cultura; desde entonces ha vuelto a tomar la senda de la excelencia cultural en un entorno urbano privilegiado, con un extenso patrimonio de museos, de edificios históricos renovados y de amplios espacios verdes.































































